Con el paso de los años, dicen que más vale tarde que nunca!!!!, he entendido que la vida y nuestra propia felicidad se forja a partir de los momentos felices que cada uno nos proporcionamos a nosotros mismos, por eso yo, desde estas paginas te animo a vivir, a seguir, a levantarte cada vez que te caigas, a "buscar tus momentos de felicidad ya que las tristezas vienen sin llamarlas. Vive Disfruta Goza y sobre todo... Se feliz.
jueves, 30 de agosto de 2012
Desnúdame....
Desnúdame
Juega conmigo a ser
La perdición
Que todo hombre quisiera poseer….
Y hazme sentir tu piel junto a la mía, mientras me susurras palabras de amor en el volcán de mi oido, y solo así seré tuya sin temores ni reservas
Mírame fijamente a los ojos y deja que los míos adivinen tus pasiones sin medida, tus sueños eróticos, esos que te hagan llegar al placer de tú cuerpo y tú alma
Agárrate fuerte a mi mano mientras surcamos el océano de sensaciones excitantes en que se convierten nuestros encuentros
Poséeme como ningún otro me ha poseído y seré para ti la mujer que te llene de abrazos y besos apasionados con los que pierdas el sentido.
Recorre mi cuerpo desnudo, surcando la piel que espera cada una de tus caricias, de tus besos apasionados de tus caricias de seda.
lunes, 20 de agosto de 2012
El sueño de una noche de verano
Aquel día amaneció como cualquier otro, era un día caluroso de verano.
Irene despertó feliz porque ese día tomaría su coche y se marcharía por fin de vacaciones, las llevaba esperando todo el año, y prometían ser inolvidables.
Cogió su maleta y se dispuso a recorrer los kilómetros que la separaban de la playa.
Durante el trayecto sonaba la música ochentera que la transportaba a lugares maravillosos donde sólo existía la felicidad. Iba pensando en todos los amigos con los que se reencontraría después de tantos años de ausencia física del lugar donde había pasado los veranos de su niñez, un pueblito pequeño de la costa acogedor, ya que a él no había llegado aún la fiebre del turismo.
Cuando al fin llegó a su destino se acomodo en el hotelito que había cercano a la playa, una playa de arena limpia y de olas que susurraban cuando no había temporal, se asomó al balcón y pudo respirar la tranquilidad que flotaba en el ambiente; ese día se lo tomó de relax para acomodarse en su habitación.
Al día siguiente comenzó a llamar a sus amigos de la niñez y sólo consiguió encontrar a uno de ellos, el resto habían aprovechado las vacaciones para desplazarse a otros lugares.
Javier, había sido uno de sus amores de juventud e Irene se sintió emocionada a la par que nerviosa por reencontrarse con él de nuevo.
Hasta ese momento, la verdad, es que no habían salido a solas, e Irene temió que no aceptara su invitación a cenar ya que era un muchacho que siempre andaba ocupado con unas y con otras desde que se había quedado solo de nuevo. Pero él aceptó, de buena gana, la invitación de Irene.
Por la tarde, Irene bajo a la piscina del hotel a darse un baño refrescante, su piel morena brillaba bajo sol, sus curvas perfectas se torneaban encima de la hamaca cuando ella giraba para que los rayos del sol acariciaran cada centímetro de su cuerpo.
Después del baño de sol subió a su habitación y se dispuso a arreglarse; se sorprendió pensando en Javier de una forma en la que hacía mucho tiempo que no pensaba en ningún hombre, la habían herido tantas veces que ya había dejado de buscar a "su hombre perfecto", y a la par, recordaba conversaciones con él y el grupo de amigos en las que él alardeaba de saber perfectamente cuando una mujer le mandaba señales mostrándole que tenía interés en que él la conquistará, era un rompecorazones...
Así que Irene decidió que tampoco se arreglaría mucho, no sea que él se pensara que le estaba buscando, eso era lo último que ella pretendía, aunque en el fondo su corazón empezó a recordarla los sentimientos adolescentes que la habían invadido durante una época pasada.
Javier llegó al hotel temprano y la espero en la pequeña barra del bar que este tenía.
Cuando Irene bajo, él la estaba esperando con dos copas de vino blanco y después de los saludos de bienvenida oportunos, pasaron al acogedor restaurante del hotel, mientras cenaban comenzaron una conversación que les traslado a tiempos pasados, a tiempos presentes y a deseos futuros.
La cena fue muy agradable y después de ella decidieron encaminarse al paseo marítimo a disfrutar de la luna llena que protagonizaba esa noche de verano...
Entre risas, confidencias y bromas el tubo un par de gestos románticos con Irene, pero ella lejos de imaginarse nada se limito a aceptarlos con una sonrisa.
Sin apenas darse cuenta, sus pasos les llevaron hasta el estudio de Javier y cuando Irene se vio en la puerta del inmueble se sorprendió a si misma aceptando la invitación de él a tomar la penúltima copa, se había prometido a si misma que no se iba a dejar atrapar por el encanto y los ojos de él, esos ojos azules que tanto la encandilaban, por eso cuando subía las escaleras hasta el rellano del último piso su cabeza comenzó a imaginar lo que vendría después y se asusto, la asustaba porque no quería perder la amistad de Javier pero... le deseaba tanto que sabía que caería en sus redes de conquistador sin darse ni cuenta.
Una vez dentro del pequeño estudio Javier saco dos copas de cava y sirvió un Moët Chandom, que guardaba para ocasiones especiales según le contó a Irene.
Estaban tomando los primeros sorbos cuando él se sentó frente a ella y la tomo las manos, la miró tímidamente a los ojos y la confesó que se moría de ganas de besarla y de acariciarla. En ese momento el corazón de Irene se puso de 0 a 100 en un segundo, él siguió hablando y la dijo que si ella no quería la respetaría porque no quería que aquello estropeara su amistad.
Ella sin pensárselo más le dijo que ya eran lo suficientemente adultos para saber distinguir lo uno de lo otro. Entonces él se aproximo a sus labios y la dio el primer beso... A Irene ese beso le supo a "primer beso de amor adolescente" y se entregó sin reservas a las sensaciones que estaban viviendo.
El la tomó de la mano y la condujo hasta su cuarto... encendió una pequeña luz, deseo mirarte mientras te hago el amor, la susurro al oído...
El comenzó a besarla de nuevo, la susurraba que sus besos sabían a miel, que hacía tiempo que la deseaba, mientras sus labios carnosos bajaban por su cuello repasando cada poro de su piel y empezó a desabrochar la blusa que llevaba, soltaba un botón y besaba tu pecho, soltaba otro y bordeaba el filo de su sostén, ella mientras levantaba su camiseta y con las yemas de sus dedos iba acariciando su vientre, hasta que se despojaron de las prendas superiores.
El, desabrocho con destreza cada corchete se su sostén mientras seguía besando su escote, a Irene le encantaba que besaran sus pechos y se dejaba hacer a la vez que acariciaba el borde de su ombligo.
Continuaron desnudándose el uno al otro entre besos apasionados y él la tumbo en la cama y comenzó a recorrer su cuerpo con las caricias que ella tanto había imaginado, su piel se erizaba al paso de sus dedos y se torneaba invitándole a besarla más y más.
El comenzó a jugar con sus pezones que se endurecieron con cada beso y lamida que él la propiciaba y se dejo llevar hasta el clímax de ese deseo adormecido que rezumaba pasión.
Sus cuerpos se fundieron en uno y ella empezó a besarle de arriba abajo, despacio, intentando retener en sus sentidos cada parte del cuerpo de él. Hasta que llegó a su miembro y lo cogió suavemente... lo acerco a su boca y lo empezó a degustar como saborea un niño su helado preferido, el se estremecía entre sus manos y ella seguía lamiendo, chupando, recreándose en ese momento tan intimo entre los dos, hasta que él la pidió que parara porque si no, no iba a aguantar más y deseaba entrar en ella y poseerla sin medida.
En ese momento el la abrazó y la beso con pasión y acto seguido la penetró. Irene sintió como Javier entraba en ella despacio, si prisa, meciéndose dentro de ella como hacía mucho nadie se mecía, así continuaron durante largo rato sintiéndose el uno dentro del otro y disfrutando de sus cuerpos desnudos llenos de pasión...
Entonces llegó el momento, ese momento en el que se pierde el sentido del espacio y el tiempo y tu cuerpo vibra, se estremece y tiembla con pequeñas sacudidas en brazos del ser amado...
Y así continuaron hasta el amanecer, amanecer que les devolvió a la realidad.
Ella se encamino a su Hotel a intentar dormir algo, cosa que no consiguió porque su cabeza seguía disfrutando del sueño de una noche de verano...
miércoles, 21 de septiembre de 2011
lunes, 25 de julio de 2011
TRIO... Mejor con dos que con uno??

Aquella tarde estaba siendo de lo más agobiante en el trabajo, Lucía, no había parado un momento! Llamadas telefónicas, atender a clientes, órdenes del jefe… pensó en tomarse un respiro mientras se fumaba un cigarrillo en el espacio reservado para el descanso del personal.
Entonces sonó su teléfono.
Era Luis, un amigo muy especial con el que desahogaba su soledad sexual desde que se había divorciado, la verdad es que en el había encontrado todo lo que necesitaba en esta etapa de su vida. Después de un tormentoso divorcio no tenia ganas de embarcarse en otra relación plena y Luis le proporcionaba ese placer que solo un hombre como él podía proporcionar.
Era un experto amante y Lucía se encontraba con el muy a gusto, le había echo experimentar sensaciones que hacia mucho que no sentía y otras que no había conocido hasta entonces, se podía decir que Lucía había descubierto, nuevamente, el SEXO, con Luis, esto suele pasar cuando te conviertes en una esposa reprimida e infravalorada por la persona que se supone que más te tiene que valorar.
- Hola Nena, que haces.
- Hola cielo, pues mira, aquí trabajando un poco, agobiada y con ganas de terminar ya… y tu? corazón
- Pues estaba aquí pensado en lo que habíamos hablado, recuerdas?
- No se, el que?
- Recuerdas que hablamos de hacer un trío con un amigo mío?
- Si, claro que lo recuerdo, cuéntame….
- Pues mira, es que mi amigo está por Madrid este fin de, y había pensado que si te parece bien tomamos algo mañana y le conoces y si te apetece… pues después nos venimos a mi casa los tres… silencio…
- Uffff, la verdad es que me apetece mucho y solo pensar que puedo tener dos hombres para mi sola me excita soberanamente, pero…. Tengo un poco de miedo, ya sabes que para mi seria la primera vez y no estoy segura de cómo reaccionare.
- Tú no te preocupes nena, que no haremos nada que tu no quieras hacer, y si no te mola o no te atreves, no va a pasar nada, nos venimos tu y yo solos… a casa.
- Puffff, Bueno, si me prometes que no me voy a sentir obligada, de acuerdo, quiero conocer a tu amigo y ver que pasa.
- Ok reina, te llamo mañana por la mañana y concretamos a la hora que paso a buscarte.
- Vale, un beso muy húmedo cielo, esperare tu llamada con impaciencia.
- Besos guapa.
El resto de aquella tarde, Lucía a penas se podía concentrar en el trabajo. Se pasó el resto de la tarde imaginando como sería el Amigo de Luis, si la gustaría, si a él le gustaría ella, como sería el momento en que la propusieran irse a casa de Luis y peor… como seria el momento en que empezaría la fiesta entre los tres, Dios!!! Lucía se sorprendió pensado en ese momento y se excito casi de inmediato, la verdad es que era una fantasía que había tenido en numerosas ocasiones, pero el miedo a lo desconocido le hacia sentir una mezcla entre miedo y placer que la excitaba enormemente, hasta el punto de sentir su tanga mojado por la excitación.
Cuando salió del trabajo cogió su coche y se dirigió a casa, puffff, tenía que depilarse, no iba a ir con esos pelanganos en la piernas y menos en su sexo!!!! Hacía días que no quedaba con Luis y había descuidado un poco esa faceta, pensado que aún tardaría en quedar con él.
Llegó a casa excitada, y aprovecho para, después de depilarse, darse una buena ducha de agua fría. En otra situación se hubiera masturbado, pero esa noche quería guardar todas sus fuerzas por si… a caso… al final… le apetecía que dos hombres la follaran.
Aquella noche, Lucía tubo un sueño erótico, hacia días que no los tenia, así que supuso que el solo echo de imaginarse mezclada en medio de un trío la sobre excito y pensó…
- Si me excita, seguramente me atreveré a hacerlo…
A la mañana siguiente tomaba a sorbos su café mientras su cabecita divagaba en una nueve de deseo y temores, entonces sonó el telefono.
-Si?
-Hola princesa, que tal estas?
-Pues si te digo la verdad estaba pensando en ti… mejor dicho en vosotros dos.
-Ah si? Me alegra oírte decir eso, y que sientes cuando piensas en los dos poseyéndote?
-Ufff, Luis, la verdad es que no quiero adelantar acontecimientos pero, me excito muchísimo!
- Si? Eso es bueno nena, muy bueno, creo que todo va a ir a las mil maravillas, por cierto, Juan me ha dicho que puede sobre las 8, que te parece esa hora para que vayamos a buscarte?
-Bueno, me parece bien, es nuestra hora… a la que tú y yo siempre quedamos. Pues os espero a la misma hora en el lugar de siempre, ok, corazón?
-Perfecto nena, no te vas a arrepentir.
Y se hizo un silencio, silencio, que en otras ocasiones, ni hubiera notado.
Y así llegaron las 7 de la tarde, hora perfecta para empezar a arreglarse y salir disparada a su doble cita con ¿? el destino?.
Pensó en lo que podría ponerse, a ella normalmente, suelen gustarle los escotes generosos, ya que realzan lo que ella considera una de las mejores partes de su anatomía, sus senos, grandes y turgentes, pero ese día y ante sus dudas de si quería o no dar por sentado que estaba dispuesta a todo, hizo lo que no solía hacer, que es ponerse un vestido sin apenas escote, con un largo considerable y tupidito que no se transparentara demasiado, no es que fuera vestida como una bibliotecaria, pero para sus costumbres, se vistió más recatada de lo normal.
Cuando llegó al punto de encuentro allí estaba el coche negro y elegante de Luis, esperándola, como siempre, en doble fila pero sin molestar al tráfico, Observó que ellos dos iban sentados delante, así que abrió la puerta trasera y se sentó detrás del asiento del copiloto, en el cual iba acomodado Juan.
-Hola chicos! Soltó con su alegría habitual, no quería que se notaran sus nervios.
-Hola le dijo Luis y le dio un piquito en los labios.
-Hola repitió ella, volviéndose a Juan, tu debes de ser Juan?
-Si, hola
Y le tendió su mano para saludarla, ella se la agarró y le acerco hacia ella, dándole dos besos en las mejillas.
Luis arranco el coche y tomo el camino que siempre tomaban cuando quedaban y la llevababa a su casa,
Según avanzaban por la carretera hablaban del tiempo, el trabajo, las vacaciones…
Mientras Lucía, inevitablemente, pensaba en si a Luis le había quedado claro que primero quería tomar unas cervezas y luego ya decidir si quería o no hacer el trío.
Claro que también pensaba... la verdad es que el chico no esta nada mal. Luis la sacaba unos años, casi los mismos que ella le sacaba a Juan, así que seria un trío muy interesante, ella de mediana edad rozando la cuarentena, Luis, un madurito interesante recién estrenados los 50 y Juan un Joven de algo más de 30 y que se veía prometedor…
Así sumida en sus pensamientos y en la conversación que mantenían entre los tres, se acercaron al domicilio de Luis, pero, menos mal, vio que giraba justo en la avenida que cogían cuando tomaban algo antes de subir a su casa.
Bien! Pensó, menos mal! vamos a tomar algo antes.
Se bajaron del coche y se dirigieron a una terraza cercana al domicilio de su anfitrión.
Allí, tomaron unas cervezas y conversaron, nuevamente de cosas banales. Ciertamente, Ella no sabía si sacar el tema o esperar a que lo sacaran ellos...
En esto, que sonó el teléfono de Luis, y se alejó para contestar la llamada dejándoles solos.
Juan la miro a los ojos, levanto su cerveza y brindó con ella.
-Por las nuevas amistades, dijo guiñándola un ojo.
-Por las nuevas amistades, le sonrió ella.
Al momento regreso Luis a la mesa y se sentó a terminarse su café con Hielo. Entonces la rozo la mano, ella le miró y le sonrió un poco nerviosa, el la guiño el ojo y la lanzo un beso disimulado, a lo que ella respondió con una amplia sonrisa más relajada.
Lucía entonces lo tuvo claro, ese fue el momento exacto en el que él comprendió que ella estaba preparada para ir a su casa con los dos hombres, por lo que Luis pidió la cuenta y se fueron de allí.
Una vez en el ascensor, Luis solía tomarla por la cintura y besarla profundamente mientras este subía a la casa, Esta vez, no fue así, cosa que ella agradeció, ya que aún no sabía como iba a tomar las riendas de la situación, porque, claro, ellos eran los expertos, pero ella era una para dos y tendría que llevar la batuta en este juego... o al menos eso pensaba ella que tendría que hacer, por intuición nada más.
Entraron en el salón y Juan y Lucía tomaron asiento, el, muy prudente se sentó en el sillón de al lado de ella, mientras que Luis les servía una copa y se sentaba al lado de Lucía.
Se encendieron un cigarrillo y bebieron unos sorbos del whisky que él les había servido.
Hablaron a penas un rato, de la música que había puesto Luis de fondo y a continuación Luis, comenzó a besarla delante de Juan.
Sus besos siempre la excitaban, y sabiendo que había un tercero mirando, la excitaron aún más.
Luis, levanto su vestido hasta la cintura y se lo saco por la cabeza, dejándola en ropa interior delante de Juan, y comenzó a desabrocharla el sujetador con una mano, pero… No podía, siguió intentándolo mientras la besaba, pero nada…
Entonces ella le dijo
- No puedes tu solo corazón??
Entonces se giró y mirando a Juan le invitó a que se uniera diciéndole…
- Quieres echarle tú una mano, que el parece que solo no se apaña?
Juan sonrió y acudió sin demora al sillón que ocupaban Luis y Lucía, aunque ya Luis, había conseguido quitar los corchetes del sostén... y quitárselo de un solo tirón.
Sus senos quedaron al descubierto entre los dos hombres y Juan comento asombrado
- Madre mía! Que buen material hay ahí….
- Si, y son naturales le dijo ella, invitándole a que besara sus pezones, cosa que hizo inmediatamente.
Mientras Luis se levanto del sillón y se ausento por unos momentos, entonces Juan y Lucía aprovecharon para tocarse mutuamente, besarse, acariciarse y saborear el placer que el otro desconocido le podría ofrecer.
Luis regresó a su lado y comenzó a tocarle el sexo a Lucía que ya estaba muy húmedo ante tanto derroche de placer doble.
Ella volvía su cabeza de uno a otro lado mientras uno y otro se desnudaban para ella, y besaban sus labios, Luis con agresividad, con desesperación, dando pequeños mordiscos.
Juan, en cambio, besaba con dulzura, lamiendo cada pliegue de sus labios, y separándose un poco para volver a besarlos con suavidad y dulzura.
Luis le volvió la cara hacia el, la beso y le susurro
- Nos vamos mejor a la cama, nena.
- ella parpadeó sensualmente y le dijo, si cielo, mejor allí.
Y se levantaron cogiendo de la mano a Juan para que les siguiera hasta la habitación.
Una vez los tres en la cama, completamente desnudos, sus dos hombres, comenzaron a acariciarla todo el cuerpo. Cogían cada uno un pecho, lo lamian con placer una y otra vez, mientras que Juan comenzó a sobarle el clítoris, con suavidad, se acerco a su oído y le dijo.
- Uhmmm, que húmeda estás corazón, que pronto te excitas no? O ha sido el Alcohol?
- Que va mi Rey, solo una copa, no tiene este efecto en mi, yo es que soy así de caliente…
Luis, seguía al lado de lucía tocándola los pechos, lamiéndolos, succionándolos, y ella giró su cara y comenzó a besarle una y otra vez
Iba de uno a otro besándoles mientras que cuatro manos la tocaban de arriba abajo su cuerpo desnudo y encendido.
Entonces Luis se lo pidió
- Nena, cómeme la polla como tú solo sabes...
Lucía bajo por el cuerpo de Luis, besando cada centímetro de su piel, humedeciéndose los labios, hasta que llegó al pene de Luis, que la esperaba firme como un soldado esperado las ordenes de su capitán.
Ella cogió el miembro entre sus manos, y comenzó a menearlo suavemente, y a lamer el glande con pequeños toques húmedos de su lengua juguetona.
Así, puesta a cuatro patas sobre Luis, sintió como Juan comenzó a acariciar sus glúteos y ella abrió sus piernas en un signo evidente de que la tomara por detrás, Juan se coloco detrás de Lucía tocándole por detrás el húmedo clítoris provocando en ella un movimiento de vaivén acentuado por el meneo de la polla de Luis dentro de su boca. Entonces Juan la asió por ambas caderas y la penetro de un solo movimiento, hasta el fondo, y empujaba y empujaba mientras la polla de Luis seguía palpitando dentro de la boca de ella que miraba a los ojos de Luis regocijándose del placer que sabia que le estaba proporcionando.
Exhausta cayó sobre su espalda, pidiendo un momento de relax a los dos hombres que la acompañaban, fumaron un cigarrillo, bebieron otro trago con que calmar la sed de la excitación y del orgasmo y sin darse cuenta ella misma se abalanzo sobre Juan para besarle los labios.
Recorrió sus labios, su cuello, el lóbulo de su oreja cuando Juan se giro y le susurro al oído.
- La mía es muy envidiosa y tiene celos de que te hayas comido la otra y a ella no…
- Si?? Contesto Lucía… Pues no dejaremos que sienta celos….
Y Lucía realizo la misma operación que había echo con Luis, bajando por el cuerpo de Juan, saboreando cada poro, cada musculo, pero se detuvo con sus pechos a la altura de su miembro y lo abrazo con ellos apretándolo con sus manos entre sus tetas, moviéndolo de arriba a abajo mientras lamia con la lengua su glande rojizo y brillante que se exhibía ante ella. Después de un momento en esa posición, Lucia libero el miembro de Juan, y paso a aprisionarlo con su boca caliente, y comenzó a saborearlo como un paloduz rebosante de dulzor…
Luis cogió una teta de Lucía y la masajeo mientras con la otra mano se masturbaba y Lucía torneaba la mirada de uno a otro amante y excitándose al verles la cara de placer que se dibujaba en sus rostros.
Juan entonces le aparto la cabeza y pidió a Lucia follarla porque ya no aguantaba más, y mientras que Luis miraba, Lucía se volteo boca arriba y se abrió de piernas esperando impaciente el pene de Juan, que se preparaba para la penetración. Y entonces la penetro, siii, uhmmm hasta el fondo, mientras Luis le besaba los labios y le agarraba la mano que tenia cerca de el, por unos minutos ambos sudaron mientras gemían sin control, hasta que llego el momento y Juan se corrió embistiéndola con fuerza y gritando Si, si ohhhhhh
Juan se aparto exhausto, mientras Lucia resoplaba de placer y miro a Luis, y le beso, y le susurro…
-Y ahora?? Quieres tú??
A lo que Luis sin contestar, la arrastró hacia él subiéndose encima de ella, la penetró suave… despacio… hasta el fondo, y la bajo una de sus piernas que bailaban por lo alto, y la coloco con entre la suyas… A Lucía le encantaba que Luis le hiciera eso, por que sentía que la penetraba más profundamente y eso le proporcionaba un placer que Lucía no había sentido más que con el, Y empujo, una y otra vez mientras Juan Acariciaba el pelo de Lucia y le hacia cosquillas por el lateral de su cuerpo.
Y Lucía sintió por … quinta vez?? Como el orgasmo recorría su cuerpo, convulsionando al ritmo del movimiento que Luis dirigía con sus caderas presionándola una y otra vez hasta la culminación definitiva con el orgasmo de el.
Y se relajaron juntos los tres durante unos minutos quizás horas, antes de que Juan abandonara el Lecho para dejar solos a Luis y Lucía… como solos habían estado en otras ocasiones.
jueves, 21 de abril de 2011
Si no estas... te invento.

En la soledad de la noche invento tu cuerpo
Tus labios sensuales, acariciando mis pechos, rozan apenas mi aureola de tu deseo.
Tus ojos azules se clavan en mi rostro buscando en él la llama incipiente que te diga lo que deseo.
Tus dedos ligeros rozando mi cuerpo, dibujan las líneas que impregnan mi vello, se eriza y estremece sintiendo el hormigueo que tanto deseo.
Tus brazos fornidos que rodean mi cuerpo apretándome fuerte sintiendo tu ambición por poseerme sin pausa, con fuerza, arrebatándome mis movimientos.
Tus piernas fornidas que buscan mi sexo, cabalgo en ellas, ondeando mi cuerpo.
Tu cuerpo desnudo, perfecto en su género, pegado a mi cuerpo sintiendo su ardor y su fuego.
Tu sexo henchido, deseo escondido, dispuesto siempre a mi recreo.
Tú vida, tu rostro, tu pelo, tu cuerpo, Te invento en la noche, hasta cumplir mi deseo.
domingo, 20 de marzo de 2011
Voy a escribirte la historia de mi cuerpo entre tus manos...
Voy a escribirte la historia de mi cuerpo entre tus manos, de su ternura lenta que descifra mis jeroglíficos, que me desenreda sin esfuerzo, alisándome como una sabana recién planchada. Mis dedos llenos del deseo de tocar las estrellas. Me siento caliente de lágrimas, de abrazos, de sangre, de protestas. Me siento contento con tu recuerdo que está lleno de mí, lleno de mi sudor, mi saliva, del olor de mi piel.
Te siento cantando, caminando, llevándome entre las manos; y siento tu mirada luminosa, transparente, su música, atravesando mis ojos con su color de tierra, de noche estrellada, de mar de cosas lindas, y eres mi amor, mi sabana, mi cama, mi almohada, mi cuaderno, mi pluma, eres tan real como estas ganas que tengo de reírme por sentirte tan cerca, por tenerte, por no tenerte, por haberte tenido, por hoy, por mañana por todos los días.
Hoy que no he visto el día más que a través de tu ausencia, uso el derecho que me has dado a la alegría, y olvido la palabra, para encontrar nuestra propia manera de entendernos. Y siento que me voy a morir de pensarte y quererte. Esgrimo oraciones como bandadas de aves, para traerte entera hasta mí, así, tal como eres, como yo te quiero, aún desde mi niebla, con todas tus queridas palabras, tus rabias, tus silencios inquietantes, la dulzura de tu mundo, en el que yo quiero estar presente, tus ganas de vivir, a dentelladas, tu ilusión de niña en víspera de fiesta, tu escondida tristeza, tu amor hacia todo, tu nobleza, tu querer y tu cuidar, tu miedo, y tantas cosas que el áspero papel no sabe recoger. Por eso en las mañanas, bebo toda la luz de mis pulmones, abro todas las puertas, pinto amarillas las risas de la casa, doy vueltas y vueltas, y salgo a tocarte a escribirte, a decir que no, que no hay cauce que arranque tu nombre de esta piel de tus días largos, y ya no recuerdo discursos contra mis débiles brazos, si los siento guardando la dimensión exacta de tu sueño abandonado, la transparencia de tus manos, tus suaves palabras en un papel, la sensación de dulzura en las mañanas.
Íntimamente conociendo que lo del uno es del otro cuando dos se pertenecen. Sin decir nada. Y mi cuerpo desde siempre parece haberte querido, haberte estado esperando. Y el próximo invierno, ya no se llevará lo que fuimos, porque cada vez despiertas acurrucada en mi espalda. Y ya no soy del agua.
Ya no me queda más que soñar. Ya has sosegado mi corazón, y has sacudido mis terremotos, ya he muerto de morirme, ya he salido del laberinto; cuando acaricio los rizos de tu pelo, y me besas, y me tatúas de ruiseñores. Y me desperté al fin, y quise imaginarme que podría simplemente dejarme ir hacia ti. Pensé llegar de pronto, aparecerme, olvidar el ‚ tecleteo de la oficina, el teléfono, el tiempo, y estar mirándote‚estar mirándote como si nada en el mundo fuera más importante.
Hay días en que los brazos se me cargan de flores y mi piel huele a hierbas penetrantes, y busco prendas con tu aroma, que te traigan, y me descalzo, y me despeino, y pienso que todo esto es de locos, y me gusta. Entonces te nombro.
Voy a escribirte la historia de mi cuerpo entre tus manos.
martes, 8 de febrero de 2011
Donde estas??

Durante estos años he estado esperándote...
Imaginandome tantos momentos de pasión vividos juntos.
Ahora parece que perdí la esperanza de sentir,
de experimentar
de tocar una piel suave adornada por la pasión y el deseo.
Tengo tanto que darte, que el día que te encuentre no te voy a dejar escapar tan facilmmente.
Imagino una tarde tranquila en la que podamos tocarnos, besarnos, sentirnos...
Mirarnos a los ojos y sentir esa felicidad, esas mariposas en el estomago que solo trae la ilusión por tener un ser cerca de ti alguien con el que poder compartir momentos de amor.
Amor sensual y sexual.
Recorrer tú cuerpo desnudo embriagándome con tu aroma
Tocar cada poro de tú piel trasmitiéndole mi pasión.
Sentir como nuestros cuerpos se rozan y bailan al unisono, penetrándose con ternura y pasión.
AMOR, donde estas?
Te necesito cada día más......
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